Botox: Información
- Tratamiento mediante Toxina
Botulínica
- ¿Qué es la toxina botulínica?
- ¿Cuándo está indicado?
- Interacciones, contraindicaciones y efectos
secundarios.
- ¿Cómo se emplea?

Toxina Botulínica
Tratamiento mediante Toxina Botulínica
El abordaje apropiado al rejuvenecimiento facial pasa por
que el Cirujano Plástico evalúe y diferencie los cambios
cuantitativos de los cambios cualitativos. Los cambios
cuantitativos pasan por soluciones quirúrgicas para eliminar
tejidos sobrantes o elevar y recolocar la piel, la grasa y la
musculatura. Los cambios cualitativos necesitan otro enfoque;
requieren de la fortificación de los tejidos (realizado
mediante exfoliación o rellenos), mantenimiento de esta
fortificación (mediante dieta, hábitos, tratamientos de piel,
protección solar, etc.) y eliminación de determinados agentes
causales del envejecimiento (mediante protección solar, dieta y
hábitos, control de la movilidad muscular, etc.). Por tanto, el
envejecimiento facial está producido por múltiples
factores.
Los movimientos de la cara ya sea en su vertiente puramente
fisiológica (hablar, comer, etc.) como en la vertiente
expresiva, generan a lo largo de la vida determinados tipos de
surcos y arrugas. La coexistencia con otros cambios
cualitativos o cuantitativos agravará o no todos estos
signos.
¿Qué es la toxina botulínica?
La toxina botulínica es una proteína producida por la
bacteria Clostridium Botulinum que tiene la propiedad de
alterar determinadas terminaciones nerviosas responsables de la
contracción de los músculos. Una vez que la toxina entra en
contacto con estas terminaciones, las altera produciendo
parálisis muscular temporal. El efecto de la toxina es
transitorio, de forma que las terminaciones nerviosas afectadas
vuelven a la normalidad en un período de tiempo variable que no
suele superar los seis meses. Es por este motivo que para
mantener los resultados obtenidos se deben repetir las
inyecciones con una determinada periodicidad.
Los primeros usos de este producto datan de 1920. En 1974,
la forma purificada de la toxina, se comenzó a emplear en el
tratamiento del estrabismo. Desde 1992 se viene empleando
rutinariamente en tratamientos estéticos, el primero de los
cuales fue el suavizado de las arrugas del entrecejo.
Los efectos de la toxina sobre los músculos suelen comenzar
en unas 48 horas y alcanzan el máximo en unos 5 a 7 días.
Transcurridos tres a seis meses la musculatura paralizada
vuelve a la normalidad. Durante el tiempo de acción no existe,
hasta el día de hoy, ninguna forma de contrarrestar el efecto.
Debido a la naturaleza de acción de este producto y a la
respuesta del organismo para neutralizar su efecto, no es
aconsejable repetir tratamientos antes de los tres meses o
utilizar dosis más altas de las aconsejadas.
¿Cuándo está indicado?
El tratamiento con toxina botulínica podrá mejorar su
apariencia y su autoestima, pero no necesariamente conseguirá
un aspecto "ideal o perfecto" o cambiará la apreciación que los
demás tengan de Ud. Antes de decidirse por este tipo de
tratamiento piense cuidadosamente en sus expectativas y
discútalas con su cirujano.
Los mejores candidatos para recibir tratamiento mediante
toxina botulínica son aquellos pacientes que presentan,
fundamentalmente, arrugas o surcos faciales producidos o
agravados por la expresión facial. Entre este tipo de arrugas
se encuentran las del entrecejo, las arrugas transversales de
la frente, las patas de gallo o las arrugas del cuello. Otros
usos de la toxina se encuentran en la mejora de las bandas
verticales del cuello, en la elevación o modificación de la
forma de las cejas y en la atenuación de determinados
inestetismos causados por la contracción excesiva de
determinados músculos de la nariz, boca o la borla del
mentón.
Aunque puede colaborar en su suavizado, la toxina no
eliminará las arrugas estáticas (las que existen aunque la cara
no se mueva y para las cuales existen otros tratamientos) o las
arrugas verticales de los labios.
Además de en tratamientos estéticos, la toxina botulínica
puede emplearse para tratar la hipersudoración de las axilas,
palmas de manos y pies, para tratar migrañas, determinados
procesos musculares que cursan con contracturas o
hiperactividad (tics, torticolis, afectaciones cerebrales,
estrabismo), etc. Muchos de estos tratamientos precisan dosis
de toxina que pueden llegar a ser dos o tres veces superiores a
las necesarias para tratamientos estéticos.
Interacciones, contraindicaciones y efectos
secundarios.
Los efectos de la toxina pueden acentuarse en pacientes que
estén tomando antibióticos del tipo Aminoglucósidos. El efecto
de la toxina se anula o es débil en aquellos que toman
D-penicilamida, Ciclosporina o quinolonas. El uso de la toxina
está prohibido en pacientes con Miastenia grave o Síndrome de
Eaton Lambert. Aunque no está demostrado que tenga efectos
indeseables en pacientes embarazadas, es aconsejable que la
paciente compruebe que no está embarazada.
Como potenciales efectos secundarios están los dolores de
cabeza, debilidad muscular en las áreas tratadas,
enrojecimiento, dolor o caída de los párpados. Cuando aparecen
, suelen ser transitorios y de intensidad leve. Esté totalmente
seguro de que no hay casos descritos de botulismo por el uso de
toxina botulínica a las dosis recomendadas ya sea para la
mejora estética o de otras condiciones médicas.
¿Cómo se emplea?
Una vez estudiada la situación del paciente, se planifica
qué áreas van a ser tratadas y qué dosis se debe emplear en
cada sitio. Es importante preguntar al paciente por
determinados tratamientos médicos ya que algunos de ellos
potencian la acción de la toxina y otros la neutralizan.
Una vez realizada la preparación de la toxina ésta se
inyectará minuciosamente en los lugares seleccionados (ver
figura). Para tratar las arrugas del entrecejo suelen ser
necesarias unas cinco punciones. El tratamiento de otras áreas
como las patas de gallo, las arrugas de la frente, la elevación
de las cejas o el cuello requerirá punciones adicionales. En
total no se debe sobrepasar el contenido de un vial (100
Unidades) y no se debe repetir un tratamiento antes de que
hayan pasado tres meses del anterior. Las punciones no suelen
ser dolorosas al emplearse una aguja muy fina.
En algunas ocasiones la infiltración se realiza durante un acto
quirúrgico como la blefaroplastia o el lifting para mejorar los
resultados obtenidos por estas operaciones.
Como norma, el efecto suele empezarse a notar a las 48 horas
de la punción, alcanzándose la efectividad total alrededor de
la semana. Pasados unos tres a cuatro meses la efectividad va
disminuyendo y , por tanto, el paciente irá recuperando
gradualmente la movilidad , reapareciendo las arrugas. No deben
realizarse más de dos tratamientos al año para facilitar la
efectividad total de la toxina y optimizar su duración.
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